Las hojas amarillas asustan, pero no siempre significan que la planta “se está muriendo”. Antes de cambiar todo, mirá estas causas frecuentes.
Causas habituales
- Riego de más: tierra siempre mojada, olor a humedad, hojas blandas. Dejá secar un poco y mejorá el drenaje.
- Riego de menos: tierra retraída, hojas crujientes en puntas. Regá de a poco hasta humedecer todo el pan de tierra.
- Poca luz: crecimiento estirado, amarilleo de hojas viejas. Acercá a una ventana (sin sol de mediodía si es sensible).
- Falta de nutrientes: después de meses sin fertilizar en época de crecimiento. Un abono suave para interiores suele alcanzar.
- Plagas: cochinilla, araña roja, pulgón. Revisá el envés de las hojas.
Qué hacer hoy
- Sacá una foto clara del problema (hoja + contexto).
- Anotá: ¿regaste mucho esta semana? ¿cambiaste de lugar?
- Si podés, usá el Doctor de plantas en Mis Plantas para una orientación con foto.
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